MadonnaEste caramelo sólido es precisamente lo que esperábamos: un disco de pop brillante, que suena más fuerte que el volcán de Chaitén pero en el que no hay ideas, sino fórmulas. Y está hecho por una mujer que se ha jactado toda la vida de ser una controladora implacable, oero que se ha puesto esta vez al servicio de sus empleados.